La pizza es el emblema gastronómico de todo un país tan vasto como lo es Italia; decir que nunca antes nadie la ha comido es porque dicha persona simplemente es de otro planeta. Si quisiéramos conocer el origen etimológico de este increíble producto, nos topamos con el idioma alemán que arroja pizza como una palabra que significa “un pequeño pan redondo y tierno”.

Este delicioso y particular platillo de la comida italiana está hecho basándose en un pan plano y largo sobre el que se colocan queso mozzarella, salsa de tomate, cebolla, jamón, salame… ¡en realidad cualquier ingrediente combina!

Originariamente pertenece a Nápoles, pero esta ciudad la ha legado a toda una nación para que pueda hacerse mundialmente famosa. Gracias a esto, la pizza ha adquirido ese carácter camaleónico pues cada nación aporta algo distinto e innovador; incluso desde la misma Italia, las pizzas presentan variaciones regionales que sean cuales sean resultan exquisitas.

Existen ciertas particularidades en cuanto a su preparación, como pueden ser a la leña, al horno, a la piedra, la pizza tradicional, la pizza con borde relleno, la pizza enrollada, en fin…incontables variedades, pero todas se sirven usualmente sobre una tabla de madera y se separan por un cortador especial que la divide en 6, 8 o hasta 12 tajadas o slides, que permiten coger los segmentos tranquilamente con la mano y disfrutarla así.

En cada país existe una preparación o añadidura de insumos que revisten a la pizza de toda una cultura y un bagaje completamente distinto. También las costumbres la han popularizado al punto de convertirse en un producto de comida rápida incluyendo el servicio a domicilio.

Aunque no haga falta irse a Italia para probar una pizza, las que son verdaderamene espectaculares aún se conservan y reservan en la bota itálica, esperando por un hambriento comensal.

2 Septiembre, 2009